La Fuerza Aérea Argentina realizó, en el Área de Material Río IV (AMRIV), un vuelo de adiestramiento con sus nuevos cazas F-16, en el marco del entrenamiento continuo al que se someten los pilotos argentinos con el fin de dominar estas aeronaves de alta performance. aeroespacio estuvo presente en esta jornada histórica que demostró las capacidades del sistema de armas, y la seriedad y proyección futura del programa.

Una jornada histórica: las capacidades del sistema de armas F-16
Durante la tarde del 29 de julio, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) invitó a medios seleccionados para ser testigos de los pasos agigantados que la institución continúa dando, de forma ininterrumpida, desde el 24 de abril de 2024, momento en el que se confirmó la compra de 24 aeronaves F-16A/B MLU Block 15 al Reino de Dinamarca.
En un día con meteorología adversa, los F-16 tenían previsto realizar vuelos de adiestramiento rutinarios. Una aeronave biplaza y otra monoplaza saldrían a volar, sin embargo, la baja visibilidad y la humedad en pista, que representaban un riesgo para la seguridad operacional de las aeronaves, retrasó la actividad por unas horas.
Por otro lado, según explicaron los comodoros Juan Manuel Sosa y Cristian Giacaglia, líderes del Programa Peace Condor, las aeronaves ya se encuentran operativas y disponibles para ser empleadas en caso de ser requeridas, aunque el Escuadrón F-16 aún se encuentra en proceso de entrenamiento para alcanzar los estándares internacionales que, con sumo profesionalismo, la FAA decidió establecer para sacar el máximo provecho de este sistema de armas.

A su vez, los responsables del Programa F-16 destacaron que los pilotos argentinos están siendo entrenados por aviadores de combate norteamericanos que acumulan más de 3000 horas de vuelo cada uno. De este modo, la familiarización con la aeronave no solo se realiza mediante los manuales y procedimientos entregados por el fabricante, sino también a través del aprendizaje de tácticas reales probadas en combate, transmitidas por quienes las emplearon durante años en operaciones de alta exigencia.
El momento del vuelo
Tras mejorar la meteorología y la visibilidad sobre el aeropuerto de Río Cuarto, los pilotos pusieron en marcha los motores y despegaron sus F-16 ante la atenta mirada de los medios invitados.
El rugido de los motores resonó en todo el predio, y, para quienes presenciaban por primera vez el vuelo de este caza, el estruendo resultó verdaderamente impactante a medida que la aeronave ganaba altura.
Entre las características más destacadas que pudieron apreciarse durante la demostración, el F-16 evidenció una maniobrabilidad excepcional, debido a que realizó una serie de giros dentro del circuito previsto para el entrenamiento, que demostraron la agilidad que ha convertido a este avión en uno de los cazas más exitosos de la historia. Asimismo, la aeronave efectuó ascensos pronunciados a gran altura, desapareciendo rápidamente entre las nubes.

Tras completar el vuelo de adiestramiento, los pilotos aterrizaron sin novedades y llevaron a cabo el debriefing obligatorio, en el que se recopilan los datos de la misión y se analizan las novedades, los aciertos y los errores registrados durante el vuelo.
Una modernización sin precedentes
Luego, los comodoros Sosa y Giacaglia invitaron a la prensa a recorrer el Hangar 3 del AMRIV, donde pudo apreciarse el intenso proceso de modernización de las instalaciones. En su interior, se observó material que evidencia el potencial tecnológico y operativo del sistema de armas F-16.
Al inicio del recorrido, ambos oficiales expresaron su satisfacción por la forma en que la FAA avanza en el proceso de incorporación y afirmaron que se mantendrán los estándares internacionales que demanda la operación de la aeronave, con el objetivo de alcanzar el mayor nivel de disponibilidad y capacidad operativa posible.
Las instalaciones de Río Cuarto son hoy una muestra concreta de aquella premisa. Diversos hangares fueron reconstruidos, actualizados y acondicionados de acuerdo con las necesidades específicas de cada área de trabajo. El personal afectado a estas tareas, integrado por profesionales civiles y militares de distintas especialidades de la FAA, fue otro de los aspectos especialmente destacados por los líderes del Programa F-16. Según explicaron, la coordinación y la comunicación entre especialistas de múltiples áreas permitieron alcanzar, en tiempo récord, el objetivo de disponer de instalaciones aptas para operar un sistema de armas de cuarta generación.

Río Cuarto ya se prepara para recibir en septiembre seis nuevos F-16 provenientes de Dinamarca, una entrega que adelanta en tres meses lo previsto originalmente y que genera un marcado entusiasmo dentro de la institución. De concretarse este cronograma, en menos de un año, la Argentina contará con doce F-16 en su territorio, un hito sin precedentes para la Fuerza Aérea Argentina y uno de los procesos de incorporación de capacidades más relevantes registrados en la aviación militar de la región en las últimas décadas.
Fotos: CI Ari Detomasi