Del prototipo a la línea de montaje: avanza la fabricación de taxis aéreos eléctricos

Joby Aviation dio una señal fuerte sobre el futuro de la movilidad aérea urbana al anunciar que busca duplicar su capacidad productiva en Estados Unidos. El objetivo es pasar de dos aeronaves eVTOL fabricadas por mes a cuatro para 2027, un salto ambicioso que muestra que el proyecto dejó de ser un experimento futurista para convertirse en una apuesta concreta de escala industrial. En un mercado donde el entusiasmo por los taxis aéreos eléctricos convive con desafíos tecnológicos, regulatorios y financieros, la decisión de Joby indica que la compañía ve un camino claro para consolidar su posición como uno de los actores más avanzados del sector.

El fabricante apostó por integrar procesos industriales propios, desde el diseño de propulsión eléctrica hasta sistemas de baterías optimizados para ciclos intensivos de vuelo. La expansión implica más automatización, líneas de producción con mayor capacidad de estandarización y la maduración de proveedores especializados, algo fundamental para que un eVTOL deje de ser un prototipo artesanal y se convierta en un producto manufacturado en serie.

La alianza con Toyota es un punto central. La automotriz aportó el capital (250 millones de dólares) y el know-how industrial acompañado de asesoría en producción masiva, gestión de calidad y cadena de suministro, tres aspectos decisivos para que la fabricación de eVTOL se parezca menos al trabajo de un taller aeronáutico y más a una planta moderna. Es una combinación que resume la lógica del sector: tecnologías aeronáuticas con ritmos y eficiencias cercanas a la industria automotriz.

Otro factor que suma es la adquisición de Blade Air Mobility, un operador de servicios de movilidad aérea que permite a Joby acercarse al cliente final y no depender solo de la certificación técnica. La integración vertical, que combina diseño, producción y operación, busca garantizar un flujo estable de demanda cuando los eVTOL estén listos para entrar al mercado. Además, brinda ventaja en el mantenimiento, los tiempos de recarga y la logística, tres piezas críticas para que un taxi aéreo eléctrico sea viable en la práctica y no solo en una presentación conceptual.

Desde el punto de vista tecnológico, la producción ampliada permitirá iterar más rápido en baterías y aeroestructuras, algo vital en un sector donde el peso, la autonomía y la eficiencia son casi tan importantes como la certificación. Cada aeronave fabricada no solo representa una unidad comercial, sino una nueva oportunidad de validar procesos, reducir los costos y estandarizar los componentes. 

Las certificaciones de la Federal Aviation Administration están en curso. El anuncio refleja que la carrera por los taxis aéreos eléctricos ya no gira en torno a cuál empresa tiene el prototipo más fotogénico, sino quién logra industrializarlo, certificarse y escalar. Joby, respaldada por socios de peso y con una estrategia integrada, se posiciona para ser una de las primeras en convertir esa promesa en producción real.

Fuentes y foto: Joby Aviation, Toyota Motor Corporation, Reuters.

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