El próximo satélite argentino de observación de la Tierra dio un nuevo paso hacia su lanzamiento. SABIA-Mar superó la Revisión de Integración y de Pre-Ensayos Ambientales, una instancia que permitió comprobar el estado del sistema completo y habilitó el comienzo de las pruebas que reproducirán las condiciones extremas que deberá afrontar durante el despegue y su permanencia en órbita.

La evaluación se realizó entre el 10 y el 12 de agosto en las instalaciones de Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado (INVAP), en Bariloche, con la participación de especialistas nacionales y extranjeros. Durante tres jornadas, los equipos técnicos presentaron documentación, resultados y procedimientos ante una junta encargada de determinar si el proyecto estaba preparado para avanzar hacia la siguiente fase.
El análisis incluyó la configuración del hardware y software, los equipos de soporte terrestre, las instalaciones previstas para las pruebas y la matriz de riesgos. Tras completar la revisión, los expertos dieron el “go” que autoriza el inicio de la campaña ambiental.
A partir de esta instancia, SABIA-Mar deberá enfrentarse, en laboratorio, a situaciones similares a las que encontrará fuera de la Tierra. Los controles recrearán variaciones extremas de temperatura y presión, además de los niveles de sonido y vibraciones propios del lanzamiento. El objetivo es comprobar que cada componente pueda soportar esas exigencias sin comprometer el funcionamiento del conjunto.
La misión está encabezada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), mientras INVAP ocupa el lugar de contratista principal para el segmento de vuelo. La empresa tiene a su cargo el desarrollo, el ensamble, la integración y las pruebas, además de fabricar componentes de aviónica, estructura, mecanismos, propulsión y control térmico, junto con instrumentos de la carga útil y software de la computadora a bordo.
El Vehículo Espacial Nueva Generación (VENG) también participa del programa. La compañía realizó, en Córdoba, los ensayos de calificación de instrumentos secundarios, cuyos resultados fueron presentados durante la reciente evaluación técnica. La intervención de distintos actores refleja una cadena de trabajo que reúne capacidades desarrolladas dentro del sector espacial argentino.
El vehículo posee una masa aproximada de 532 kilos y mide dos metros de alto, ancho y largo en su configuración de lanzamiento. Una vez en el espacio, operará en una órbita polar heliosincrónica situada a unos 702 kilómetros de altura, desde donde obtendrá información sobre el Mar Argentino, zonas costeras, aguas interiores y ecosistemas oceánicos.
Su carga útil recibió, además, una actualización tecnológica que amplió las posibilidades previstas al comienzo del proyecto. Los datos obtenidos podrán utilizarse para investigación científica, seguimiento ambiental, protección de recursos naturales, actividades productivas y aplicaciones vinculadas con la seguridad.
Superada la revisión, el calendario entra ahora en una fase determinante. Los resultados de los ensayos ambientales permitirán saber si el conjunto está en condiciones de afrontar las últimas instancias antes de abandonar las instalaciones de integración.
La puesta en órbita está prevista para el primer semestre de 2027. SABIA-Mar entra así en uno de los tramos decisivos de una misión que busca ampliar la capacidad argentina para observar y comprender su territorio marítimo desde el espacio.
Fuentes y fotos: CONAE, INVAP