Misión Artemis II: otro gran paso para la humanidad

Ante un mundo expectante, y después de dos cancelaciones en febrero y marzo, finalmente, el 1 de abril, el cohete Space Launch System (SLS) despegó con éxito a las 6:35 pm EDT, desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida. A bordo de la nave Orión, hacían historia tres estadounidenses: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover la ingeniera Christina Koch; y también el especialista de misión Jeremy Hansen, de la agencia espacial canadiense.

En esta primera etapa, no estaba previsto que los astronautas pisen el suelo lunar, sino que orbiten el satélite durante 10 días, con una trayectoria en forma de “infinito”, y pasen a 10 000 km de su superficie, el máximo acercamiento logrado hasta la fecha.

El cohete SLS, de la compañía Boeing, es temido por presentar fugas de combustible que obligan a planificar más de una ventana de lanzamiento. De hecho, la fecha original no pudo respetarse por este y otros problemas vitales, como las fallas en los sistemas de comunicación. Sin embargo, esta vez, a medida que la cuenta regresiva se acercaba a su fin, los controladores de lanzamiento dieron luz verde y encendieron el cohete en el primer intento, y concretaron el despegue casi al comienzo de la ventana prevista de dos horas. Los mismos astronautas quedaron atónitos, según reconoció Victor Glover desde el espacio el jueves, durante un evento público en vivo. “Fue sorprendente”, expresó mientras compartía sonrisas cómplices y risas con sus compañeros de tripulación, y continuó: “Nos gusta decir que estamos preparados sin tener expectativas, pero, en el fondo, uno espera despegar. Y luego, cuando ya estábamos muy cerca, fue como ‘Espera, ¿de verdad nos estamos preparando para ir al espacio?”.

Una vez que el cohete alcanzó una altura de 70 000 km, Orión logró separarse y orbitar la Tierra. Esta instancia resulta clave, ya que los astronautas deciden en ese momento si continúan o no con la misión. En caso de una falla sin solución, el regreso a la Tierra sería relativamente sencillo, pero, para alivio de millones de espectadores y de todos los involucrados en el programa Artemis, la nave logró encender su motor principal, liberarse de la gravedad terrestre y marchar rumbo a la Luna.

Un día después del lanzamiento de la primera misión tripulada a las cercanías de la Luna en más de 50 años, la nave llevó a cabo lo que se conoce como “inyección traslunar”. Esta maniobra no solamente coloca a los astronautas en el camino hacia su objetivo, sino que también les garantiza una trayectoria libre, lo que les permite utilizar la gravedad de nuestro satélite natural para su regreso a la Tierra. Según estimaciones de la NASA, la tripulación de Artemis II alcanzará los 405 548 kilómetros de distancia de la Tierra, y superaría así el récord de la del Apolo 13 en 5417 kilómetros.

La relevancia del programa Artemis                                           

Allá por noviembre de 2022, la misión Artemis I​ marcó el regreso de la NASA a la exploración lunar, inactiva desde el cierre oficial del Programa Apolo, en 1972. Luego de múltiples aplazamientos y dos intentos fallidos, la misión no tripulada concretó su lanzamiento en lo que fue el primer gran vuelo espacial del programa homónimo.

Artemis II se basa en el éxito del Artemis I y demostrará una amplia gama de capacidades necesarias en misiones al espacio profundo. La operación fue diseñada para realizar un vuelo de prueba de diez días, que recorrerá una distancia de 460 000 km, y viajará más lejos de la Tierra que cualquier otra misión tripulada en la historia. El objetivo principal es validar los sistemas vitales antes de volver a la Luna, lo que habilitará futuras misiones humanas de mayor complejidad, con Marte como destino final.

Fuentes: NASA, CNN en español

Fotos: Boeing, NASA, BBC

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