De manera exitosa, se instaló el primer módulo de cultivo de vegetales de hoja verde que ya dio su primera producción. La idea del proyecto conjunto es que las dotaciones antárticas dispongan de vegetales frescos para una alimentación sana y balanceada.

Por Cap. Laura Pereyra. Fotos: Gentileza INTA

Para el personal militar y civil que habita y trabaja en las distintas bases del continente blanco, con el objetivo de mantener la soberanía argentina y dar apoyo a la actividad científica, representa un punto clave la alimentación para soportar el clima polar antártico con temperaturas extremas (que en julio pueden llegar a los -11°C y descender hasta -20). Además, es fundamental lograr un equilibrio entre las calorías que desgastan diariamente por las exigencias propias del trabajo físico que realizan y las que consumen así como disponer de una dieta variada en nutrientes.

Teniendo en cuenta la complejidad logística que implica que se realicen vuelos de manera permanente y que además se trasladen variedad de alimentos –muchos de los cuales son perecederos- resulta fundamental el desarrollo del proyecto Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI) que recientemente se instaló en la Base Antártica Conjunta Marambio.

Desde 2017, el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) viene trabajando con esta iniciativa, junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y, finalmente, el 17 de mayo el módulo comenzó a dar las primeras verduras frescas, fundamentales por sus ventajas nutricionales si se las compara con alimentos conservados. Se espera que a fines del mes de junio se encuentre plenamente operativo y generando  variedades de lechuga, rúcula y perejil para cerca de 80 personas.

Fue la NASA quien durante décadas ha estado trabajando en la producción de alimentos tanto en la Tierra como en el espacio, siendo pionera en la construcción de la primera granja vertical utilizando la técnica hidropónica. Se trata de un cultivo sin suelo, en un medio líquido, a través del cual se le entregan a las plantas los elementos nutritivos necesarios; se puede implementar en espacios pequeños con baja disponibilidad de agua, con suelos de mala calidad o con condiciones climáticas adversas, como es el caso de la Base Marambio.

Siguiendo ese concepto exitoso, el proyecto MAPHI, que demandó 2 años de trabajo contemplando distintos sistemas de luces, calefacción y metodologías de trabajo, está organizado en tres pilares fundamentales: un módulo de producción instalado en la Base; un panel de control y monitoreo que informa las condiciones de producción y el estado del sistema mediante telemetría y un programa de capacitación destinado a los operarios del COCOANTAR.

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