La Fuerza Aérea Argentina volvió a desplegar una de sus aeronaves más versátiles en el continente blanco. Durante abril, un DHC-6 Twin Otter operó nuevamente en la Base Conjunta Antártica Marambio y recuperó una capacidad clave para el sostén logístico en la región. La novedad fue comunicada a través de los canales institucionales de la propia fuerza, que confirmaron el regreso de este sistema al escenario antártico.

El episodio, más allá de la operación en sí, refleja un hecho fundamental: se vuelve a poner en servicio una herramienta pensada para resolver el tramo más delicado de la cadena logística para conectar puntos aislados, sin infraestructura desarrollada y con condiciones climáticas y temporales que cambian de un momento a otro. En ese entorno, donde cada ventana meteorológica es determinante, este avión vuelve a ocupar un lugar que durante años fue central.
A diferencia de otras aeronaves de mayor porte, que cubren el vínculo entre el territorio continental y Marambio, el Twin Otter está diseñado para moverse dentro de la Antártida. Su configuración le permite operar en superficies irregulares, con despegues cortos y aterrizajes sobre nieve o hielo, algo habitual en bases alejadas. Esa capacidad, sumada a su confiabilidad, lo convierte en un recurso difícil de reemplazar cuando se trata de llegar donde no hay pistas preparadas.
Este avión posee un costado práctico que explica su valor. Puede trasladar personal, carga liviana o responder ante una evacuación sanitaria sin necesidad de grandes despliegues previos. En un contexto donde la planificación se ajusta de forma constante, esa flexibilidad es tan importante como su capacidad de vuelo.

Este tipo de medios resulta clave para sostener la actividad científica y el funcionamiento de las bases permanentes. Volver a contar con este recurso amplía el margen operativo en cada campaña y mejora la respuesta ante situaciones imprevistas.
La Base Marambio, que funciona como eje de las operaciones aéreas argentinas en la región, vuelve a ser el punto de partida de las misiones de corto alcance. Desde allí se organizan los movimientos hacia otras posiciones distribuidas a lo largo del sector, muchas de ellas con accesos limitados y dependientes de esta herramienta.
En un escenario donde la actividad en la Antártida mantiene un ritmo sostenido, recuperar este recurso no es un dato menor. Implica volver a tener margen de maniobra en un territorio complejo y, al mismo tiempo, sostener una presencia activa con medios propios.
Fuentes y fotos: Fuerza Aérea Argentina, Ministerio de Defensa de la Nación Argentina, De Havilland Canada