El pasado 15 de enero, la cápsula Dragon de SpaceX amerizó sin inconvenientes frente a las costas de California, llevando a bordo a los cuatro integrantes de la Tripulación 11, uno de los cuales padecía una afección de salud. Con la ayuda de un barco de apoyo, los operarios abrieron la escotilla y sus integrantes salieron ilesos minutos después: primero, el piloto Mike Fincke y la comandante Zena Cardman, ambos de la NASA; luego, Kimiya Yui, el especialista de misión de JAXA, Japón y, por último, Oleg Platonov, el especialista de Roscosmos, Rusia. Es la primera vez, en los 25 años de existencia de la EEI, que una misión debe regresar a la Tierra antes de lo previsto por razones sanitarias.

“Están todos bien y con buen ánimo”, expresó en rueda de prensa Jared Isaacman, actual administrador de la NASA, quien reconoció que se trata de una dolencia grave, aunque no califica como emergencia. Hasta la fecha se desconoce la identidad del integrante afectado, ya que la agencia espacial norteamericana tiene una política estricta en torno a la privacidad de sus astronautas. Por este motivo, las autoridades decidieron suspender el regreso a Houston, en Texas, y, en cambio, dispusieron que el grupo fuera trasladado a un hospital en San Diego para realizarles chequeos.
El director médico de la NASA, James Polk, aclaró ante los medios internacionales que la situación médica no se debió a ninguna lesión ocurrida en el desempeño de tareas a bordo del laboratorio orbital. Por su parte, el piloto Fincke resaltó lo que él considera “una clara preocupación” de la NASA por su gente. “Cirujanos de vuelo, ingenieros, managers y equipos de apoyo se unieron con rapidez y profesionalidad para trazar el mejor camino a seguir. Los equipos de tierra, tanto de los centros de control de misión como de las organizaciones asociadas en todo el mundo, han sido extraordinarios”, destacó.

En un comunicado reciente, la agencia anunció que los miembros de la tripulación SpaceX-11 se ofrecieron como voluntarios para participar en una serie de experimentos que abordan los desafíos de salud inherentes a las misiones en el espacio profundo, un punto crucial, ya que estas operaciones exigen condiciones óptimas de salud. De hecho, la tripulación evacuada tenía programada una caminata espacial de siete horas para instalar una pieza de hardware por fuera de la estación.
Mientras tanto, la EEI está operando con una tripulación mínima de tres astronautas: el estadounidense Christopher Williams, y los rusos Sergey Kud-Sverchkov y Segei Mikayev. Ante este escenario, la NASA evalúa adelantar la misión de relevo, Crew-12, que estaba prevista para comenzar el 15 de febrero.
Fuente: NASA, SpaceX