aeroespacio recorrió las instalaciones del Área Material Río IV y la V Brigada Aérea de Villa Reynolds para conocer cómo trabajan y qué funciones y tareas desarrollan diariamente.

Por Alfredo Martínez. Fotos: SM Cristian Sotelo

Área Material Río IV

Dependiente de la Dirección General de Material, ubicada en la localidad cordobesa de Las Higueras, el Área es una de las unidades logísticas más importante de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) encargada del mantenimiento mayor y preventivo de varias de sus aeronaves, así como también del desarrollo, investigación y fabricación de piezas necesarias para las tareas a realizar.

Actualmente, se están llevando a cabo trabajos para mantener las capacidades en aviones cazabombarderos A-4AR Fightinghawk, los entrenadores IA-63 Pampa y Embraer 312 Tucano, además del avión Cessna 182.

El jefe del Área Material, el Com. Armando Chialvo, se refirió a las aptitudes logísticas, técnicas y humanas del personal que tiene a su cargo mientras que el Com. Juan Perot, jefe del Grupo Mantenimiento, detalló los trabajos que realizan los especialistas técnicos en los hangares a la vez que se pudieron apreciar las actividades de los mecánicos quienes desmontan, reparan y mantienen los distintos sistemas de armas.

Históricamente, el Área Material Río IV (ARMACUAR) se dedicó al mantenimiento de aviones como el Curtiss Hawk, Beechcraft AT-11 y Gloster Meteor. Con el tiempo pasarían por sus instalaciones el Avro Lancaster, el Avro Lincoln, el F-86 Sabre, el Morane Saulnier 760 Paris y el Canberra y, más tarde, se sumaron los supersónicos Mirage III, los cazabombarderos A-4B/C Skyhawk y los IA-63 Pampa.

El célebre Douglas A-4B Skyhawk C-222, conocido como “El Tordillo”, único avión en el combate de Malvinas que mantuvo su color gris de la base de antióxido debido a la premura con la que se le ordenó participar del conflicto, está exhibido dentro de su hangar principal de manera permanente y es el orgullo de la Institución.

En palabras del Com. Perot, los aviones A-4AR disponen de tres niveles de mantenimiento, uno Operacional, realizado en la línea de vuelo; uno Intermedio, desarrollado en los hangares y otro denominado Depot que se lleva a cabo cada 39 meses o 750 horas de vuelo.

En su predio también se encuentran el Departamento de Análisis Operativo (DAO) encargado de mantener y mejorar el software del A-4AR y el Centro de Ensayos de Armamento y Sistemas Operativos (CEASO) quienes efectúan las distintas pruebas y comprobaciones en los armamentos de los sistemas de armas.

V Brigada Aérea – “Cuna de Halcones”

Ubicada en Villa Reynolds, a pocos kilómetros de la ciudad de Villa Mercedes, la V Brigada Aérea es actualmente conducida por el Com. Carlos A. Pesante, quien dio detalles de cuáles son las actividades diarias que realiza junto al personal, tanto civil como militar. Allí se encuentran en funcionamiento el Grupo 5 de Caza (G5C), el Grupo Técnico 5 (GT5) y el Grupo Base 5 (GB5).

El Grupo de Caza emplea sus A-4 para proveer seguridad al espacio aéreo nacional los 365 días del año, como así también, participa de coberturas especiales de acontecimientos como fueron la Cumbre de las Américas o la Cumbre de Presidentes del Mercosur. Para cumplir con estos objetivos, los pilotos efectúan diariamente misiones de adiestramiento participando de distintos operativos, además de sus rutinas habituales.

En sus talleres, los técnicos especializados reparan y mantienen a los distintos elementos que conforman una aeronave. El personal técnico, algunos de ellos, con más de 40 años en la Institución, se forma, capacita y perfecciona constantemente asistiendo a diversos cursos relacionados a la aeronave, varios de ellos dictados en los EE.UU, país de origen de los A-4. Mucho del personal militar técnico retirado se ha reincorporado a la Fuerza Aérea para continuar trabajando y formando a los futuros profesionales del área, brindándoles sus conocimientos, experiencias y sentido de pertenencia.

La Brigada posee un recientemente restaurado museo que, como parte de las actividades de jornadas de Puertas Abiertas, exhibe elementos históricos y cuenta también con una Sala Malvinas para recordar a los nueve pilotos que se formaron en el G5C y fallecieron durante el conflicto de 1982, lo que le valió el nombre a la Brigada de “Cuna de Halcones”.

Como corolario de la visita, se pudo apreciar la puesta en marcha, despegue, vuelo y posterior arribo de tres A-4AR Fightinghawk, además de una demostración específica de puesta en marcha de un biplaza OA-4R.

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