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El 6 de octubre de 1984 el IA-63 Pampa, diseñado y construido por la entonces Fábrica Militar de Aviones, realiza su primer vuelo piloteado por el Vcom. Genaro Sciolla y el My. Horacio Oréfice. Reproducimos un fragmento de un artículo aparecido entonces en aeroespacio escrito por uno de sus pilotos.

 

Orígenes del IA-63. En 1979, la Fuerza Aérea Argentina encargó a la Fábrica Militar de Aviones (FMA, actual FAdeA) el diseño y construcción de un reactor de entrenamiento básico-avanzado que reemplazara al veterano Morane Saulnier MS-760 Paris, en servicio desde los sesenta y del que se habían fabricado medio centenar de aparatos en la fábrica de Córdoba. En 1980, tras definirse que el monomotor utilizaría el reactor Garret TFE-731-2-2N, la FMA firmó un acuerdo con la alemana Dornier (fabricante del Dassault-Dornier Lear Jet) que incluía asesoramiento técnico y asistencia de diseño, así como también la especialización de los ingenieros argentinos en las últimas técnicas de construcción en materiales compuestos. En septiembre de 1981 se completó la fase de definición del proyecto y comenzó la fase de desarrollo con ensayos en túnel de viento de alta y media velocidad, mientras la FMA adquiría las máquinas y el herramental necesario para la construcción de la aeronave. En junio de 1983 se realizó el primer corte de metal para el primer prototipo, de un total de seis previstos, aunque finalmente se fabricarían tres. Para los vuelos de pruebas se seleccionaron tripulaciones del Centro de Ensayos de Vuelos de la FAA que fueron enviados a escuela "Ecole du Personnnel Navigant d'Essais y de Recepction" donde completaron cursos de piloto e ingenieros de prueba. El primer prototipo, matriculado EX-01, voló por primera vez el 6 de octubre de 1984, y cuatro días después, coincidiendo con el 57º aniversario de la Fábrica, realizó su primer vuelo oficial. El segundo prototipo voló el 7 de agosto de 1985, y el segundo el 25 de marzo de 1986.


El primer vuelo del IA-63. Reproducimos a continuación un fragmento de un artículo publicado en aeroespacio 443 de enero de 1985, escrito por uno de los pilotos de aquel vuelo inaugural, el entonces mayor Horacio Orefice.

"...Finalmente llegó el día, cuando el avión estuvo listo para alinearse en el eje de la pista, dar máximo empuje y soltar los frenos, para hacer su primer vuelo. Los servicios concurrentes y un helicóptero de búsqueda y salvamento (BS) que sobrevolaba en las proximidades del prototipo, mostraban su estado de alerta. Ellos también eran determinantes para la ejecución de la operación.

El cielo estaba despejado, la atmósfera calma y un viento leve soplaba desde el sur. El inspector de control de calidad y el mecánico de ensayos informaron que el avión estaba en condiciones de vuelo. La puesta en marcha se hizo sin inconvenientes una vez que se completaron los controles previos. La estación de telemetría informó el recibimiento de los parámetros con normalidad. El director del ensayo y un piloto calificado se encontraban en ese lugar.

El acelerador fue llevado al 80% de la potencia máxima para desplazar al IA-63 hasta la cabecera en uso y luego se hizo funcionar el motor durante dos minutos con máximo empuje para confirmar la ausencia de dificultades en la planta y en los sistemas asociados. En ese momento el avión de acompañamiento, cuyos pilotos estaban plenamente informados sobre el programa en ese día, estaba haciendo espera sobre la vertical del aeródromo y cuando estuvo en el punto apropiado para seguir cómodamente la trayectoria de despegue del prototipo, le indicó al piloto del Pampa que soltara los frenos.

Con una carrera de despegue controlada, el primer prototipo del IA-63 inició el primer vuelo para cumplir un breve programa de 50 min que había sido preparado con toda minuciosidad en las semanas previas. El gráfico 2 (bajo estas líneas) explica con precisión los trabajos que se cumplieron en aquella espléndida jornada. Sin embargo, lo que se hizo durante ese día no fue más que dar el primer paso en un largo y paciente camino que nos conducirá a disponer de un nuevo entrenador básico avanzado de gran rendimiento y magníficas cualidades.

 

Aunque después del aterrizaje sin novedad la tripulación de prueba declaró su confianza en las aptitudes del IA-63, se necesitaba algo más que eso para afirmar al recién presentado. Mejorar el producto y hacerlo seguro es la tarea de los ingenieros de diseño y del Centro de Ensayos en Vuelo, pero tener fe en el modelo apenas nacido y en un programa de los que creen que nuestra industria aeronáutica puede volver a ocupar la ubicación que alguna vez tuvo en nuestro país.

En las dos tendencias definidas –comprar aviones en el exterior o fabricarlos en la Argentina– siempre habrá quienes apoyen enfáticamente a cualquiera de ellas, pero sostener los objetivos establecidos en las políticas institucionales es un deber común de todos los que conocemos la historias de la aviación argentina, porque no debe ser en vano el esfuerzo invertido hasta el presente en cuanto a la transferencia de tecnología, capacitación del personal y modernización de los métodos constructivos. Algunos piensan que se está haciendo solamente un avión, otros que se está impulsando a la industria aeronáutica, pero en realidad se está construyendo nuestro país..."

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